Madre mía, a ti que te prometí que cada una de mis noches te iba a orar por una promesa, que te hice un 28 de febrero de 2020, te pido a ti que sigas a mi lado, que no me abandones, que te estoy cumpliendo, y que sueño de todo corazón que tú también estés escuchando lo que ese día de rodillas te pedí.
Evidentemente algo cambió y se que es algo que tú me querías hacer ver; ahora en continuidad a mi promesa quiero pedirte a ti que me hagas ver si el camino que estoy tomando es el correcto; por el que de alguna manera voy a lograr lo que en frente tuyo tanto pedí ese día.
Te amo madre mía, virgencita maría de Guadalupe