aría, María que nombre tan encantador y divino!

 ¡María, María! oye benigna mi voz aunque indigno por ser voz de pecador, pero un pecador que desea alabarte y que todas las criaturas del cielo te alaben y te amen. 

María, niña hermosa, Virgen pura, cándida paloma blanca, azucena brillante, lirio fragante, rosa, cielo divino, alegría de los cielos, dulzura de mi corazón, encanto de mi alma, ¡que dulce es tu memoria para los que te aman! ¡que suave tu nombre para los que te invocan! ¿y si tan dulce es tu memoria y tan suave tu nombre que serás tú misma? ¿Que sentirá mi corazón, mi espíritu y todo mi ser cuando te contemple allá en la gloria? 

María, Maria miel de mi boca, melodia armoniosa de mis oídos ¡que dulce es tu memoria para los que te aman! ¡que suave tu nombre para los que te invocan! ¿y si tan dulce es tu memoria y tan suave tu nombre que serás tú misma ? ¿que sentirá mi corazón cuando te contemple allá en la gloria? Maria, Maria robadora de corazones, ¡tú te has robado el mío! ¿dime dónde lo has colocado? ¡Ah, ya lo veo! está dentro del tuyo, te lo robaste para ponerlo en tu adorable seno… ya no lo quiero pero si me lo vuelves, que sea santificado, purificado, embriagado de amor. Así creo que lo harás porque eres madre del inmenso amor. 

Madre de mi vida, vida de mi alma, acuérdate de mí, soy tu hijo aunque ingrato, mira que vivo entre peligros y riesgos Y por eso muy expuesto a perderte, en Ti he puesto toda mi confianza para vivir bien, morir santamente y salir con bien del juicio que me espera ¡por mis muchos y grandes pecados! María madre mía dame tu santísima bendición y toma mi corazón. 

Amen