Escribe Santísima Virgen María de Guadalupe, Madre mía y nuestra, que en tu casita del Tepeyac, afirmaste con tu hermosa palabra que allí escucharías el clamor de  tus hijos, nuestro llanto, nuestras penas, nuestra tristeza,  -y no pusiste condición alguna-, y remediarías,  curarías todas nuestras diferentes penas, miserias y dolores; os busco, os clamo, os suplico por mediación de San José, con confianza (a ambos): Me apena la influencia que nuestros enemigos visibles e invisibles todavía pueden tener en mi y en mi esposa y en mis hijos y en nuestros intereses y propiedades. Póngannos en el altar, en la patena y la gota de agua que nos representa, nuestros cuerpo y almas, nuestros asuntos y propiedades en todas las Misas del mundo entero y en todas las de esta Casita del Tepeyac para que la Preciosísima Sangre nos libre de todo enemigo visible e inviable. Que seamos Liberadnos de toda mala actitud, engaño y mala influencia, muerte, robo y destrucción que nuestros enemigos pueden tener sobre nosotros, nuestra Familia y asuntos, intereses y propiedades. Que San José nos dé su Gracia para no estar en corrupción. De tal manera que el maligno no pueda causarnos ya ningún daño ni ningún engaño.  Y que el Espíritu Santo actúe en mis hijos y en nosotros. De tal manera que se cumpla a plenitud el plan de Dios y de San José en nosotros como Familia. Que el volteo y el Low boy queden mejor que antes y San José me los regrese esto y todas nuestras perdidas exponenciadas (12, 13, 19, 33, 73, 150) al exponente que Él mismo elija. Que las personas y las naciones sepan quien es nuestro protector y maestro y quien muestra Señora de Guadalupe.                      Os lo agradece vuestro siervo y aspirante esclavo Ernesto MarIa José del Cuerpo y la Sangre de Jesús Balcázar Suárez.  aquí tu oración