Santísima Virgen de Guadalupe,
Madre querida, desde República Dominicana te hablo con el corazón en la mano. Soy tu hija, Hilda Polanco, y hoy recurro a ti con humildad y esperanza.
Tú que conoces el dolor y el amor de una madre, sabes bien lo que pesa la enfermedad y lo que alivia tu consuelo. Te pido, Madre, que intercedas por mi salud. Dame fortaleza para seguir adelante, serenidad para aceptar, y sanación si es la voluntad de Dios.
Cúbreme con tu manto sagrado, protégeme en cada paso, y ayúdame a no perder la fe ni la alegría, incluso en los momentos más difíciles.
Gracias por escucharme, Virgencita de Guadalupe. Me abandono en tus manos con amor y confianza.
Amén.