Santísima Virgen de Guadalupe, Madre bondadosa:
Hoy me acerco a ti con el corazón lleno de gratitud y esperanza para pedirte especialmente por mi esposo, Jaime Ruelas.
Tú conoces, Madre mía, el amor y el sacrificio con el que él se entrega cada día por el bienestar de nuestra familia. Ahora que he perdido mi trabajo, Jaime está esforzándose más que nunca, trabajando incansablemente y dando todo de sí para que en nuestro hogar no nos falte nada. Te pido de rodillas que mires su inmenso esfuerzo con ojos de misericordia y derrames tus bendiciones sobre él.
Te ruego, Virgencita, que lo protejas en su jornada diaria. Dale mucha salud, renueva sus fuerzas cuando el cansancio lo venza y bríndale paz mental para que el estrés y la preocupación no lo agobien. Que siempre sienta tu presencia reconfortante y sepa que su trabajo está sostenido y bendecido por tu gracia.
Cubre con tu manto sagrado nuestro matrimonio y a toda nuestra familia. Ayúdanos a mantenernos unidos y fuertes para superar esta etapa de dificultad económica, y ábreme los caminos para encontrar pronto una nueva oportunidad laboral, de modo que podamos salir adelante juntos y aligerar la carga de Jaime.
Pongo a mi esposo y el sustento de nuestro hogar en tus santas manos, confiando siempre en tu amor infinito y en tu divina providencia.
Con profunda fe y devoción,
Marcela Quirosderuelas