Virgencita de Guadalupe, Madre amorosa, hoy levantamos la mirada al cielo. Venimos a ti con el corazón triste por la despedida, pero profundamente agradecidos por el hermoso regalo que fue su vida.
En la tierra de Cuautitlán de García Barragán, Jalisco, hemos entregado al descanso eterno a nuestra amada madre, Ricarda Flores Ruelas. Gracias, Morenita mía, por haber caminado a su lado cada día, por abrigarla con tu manto y por recibirla hoy en tus brazos para guiarla hacia la paz eterna.
Te pedimos de todo corazón que derrames tu consuelo sobre su hijo Jaime y sobre toda la familia: sus hijas, nietos, bisnietos y tataranietos. Nos duele en el alma dejarla ir, pero nos abraza un alivio inmenso al saber que su cuerpo ya reposa muy cerca del de su gran amor, su esposo Benjamín Ruelas. Nos aferramos a la dulce certeza de que hoy sus almas vuelven a sonreír juntas, unidas para siempre en la gloria de Dios.
Para ti, amada madre Ricarda, va nuestra despedida más tierna. Te decimos hasta pronto con el mayor de los respetos y con un amor tan grande que logrará cruzar hasta el cielo. Gracias por cada instante, por tu bondad y por sembrar en nuestra familia raíces de cariño que nunca morirán.
Vuela muy alto, libre y en paz, y disfruta del reencuentro con tu adorado Benjamín. Aquí abajo, nosotros nos encargaremos de mantener viva la luz del recuerdo de ambos todos los días de nuestra vida.
Con nuestro amor infinito, hasta el cielo:
Jaime, Marcela, Richard y Liliana.