Padre bueno, al concluir estos nueve días de oración en especial por Raymundo Peña y su gran amigo Abraham Gutiérrez queremos darte gracias por el inmenso regalo que fue Raymundo para su esposa, hijos y todos sus seres queridos. Lo despedimos con tristeza, pero también con profundo amor, gratitud y orgullo por su legado; recíbelo por favor en el Reino de los Cielos acompañado de la Virgen María y Jesús